Autoconocimiento y Motivación

Busca tu foco.

Cuando nos marcamos un objetivo a conseguir, lo habitual es empezar con todas las ganas, ilusión y motivación del mundo. Estos tres aspectos son los que al principio, nos hacen sentirnos imbatibles, que podemos lograr todo lo que nos propongamos aunque releguemos nuestra salud y estado emocional al último plano, porque sentimos que nada puede hacernos bajar de esa montaña a la que hemos ascendido con rapidez. La adrenalina es una hormona que incrementa nuestra frecuencia cardíaca y nos hace estar alerta y ENFOCADOS.

Pero ¿qué pasa cuando mantenemos la euforia durante mucho tiempo y de repente caemos en el pozo? Pues es tan sencillo como admitir que no podemos mantenernos en ese estado de éxtasis constante, porque ni nuestro cuerpo ni mente pueden soportarlo. Cuando caemos es cuándo entonces llega la apatía, la desgana y la falta de motivación. Es en este punto donde hemos perdido nuestro foco.

Ten en cuenta que esto es normal, que no somos máquinas y que no podemos pretender estar al 200% los 365 días del año. Así que si te encuentras en esta situación; NO TE CASTIGUES. En muchas ocasiones, cuando aparecen estos sentimientos y observamos cómo esas ganas se han diluido, pensamos que es porque no valemos para esto, porque no tenemos capacidad, porque nos equivocamos al decidir empezar en este camino, PERO eso NO ES ASÍ. Simplemente debes reconducirte de nuevo ya que la vida es una sucesión interminable de momentos, algunos nos acercarán y otros nos alejarán de nuestra meta, pero está en nuestra mano reconducirnos hacia dónde queremos ir. Así que… voy a contarte como buscar y mantener tu foco bien activo.

ESCÚCHATE.

Es extremadamente común relegar nuestro estado emocional a la última de nuestras prioridades. Pensamos que lo único importante es rendir y rendir y cumplir con todo aquello que nos hemos marcado, sin cuidar de nosotros, que al final somos lo primero. Si nosotros no estamos bien, no podremos conseguir todo lo que nos hayamos propuesto. Por esta razón, escúchate. Es esencial que tomes conciencia de ti, de tus emociones y sentimientos. Que los etiquetes y les des un espacio para ser y estar y manifestar lo que necesiten. Haz una autoevaluación de tu estado anímico, de cómo te sientes en este momento de tu vida, de qué es lo importante para ti y qué necesitas. NO PASA NADA si, estando apática decides descansar unos días, si necesitas recomponerte. Como te he dicho antes, no somos máquinas y si es necesaria una pausa para cargar tus baterías, tómatela sin remordimientos, si no lo haces, si no te das ese espacio, no podrás retomar con energía tu camino y no llegarás a la meta.

RESPIRA.

¿Sabías que la respiración es el ritmo que marca nuestro cuerpo? Si este esta agitado y descompasado, llevamos a nuestro cerebro más oxigeno del que requiere, eso puede originar dolores de cabeza, malestar, mareos… y además, cuando nos encontramos en un estado en el que perdemos nuestras ganas, nuestra motivación y el objetivo por el cual continuar, los nervios y la ansiedad hacen acto de presencia.

Para evitar que esto suceda, o gestionar cuando nos encontremos en este punto, hemos de centrarnos en nuestra respiración y hacerla de forma consciente. Invierte unos minutos al día en hacer unas respiraciones. Te recomiendo que sea justo antes de empezar a estudiar, para hacerlo de forma relajada y desde el control de tus emociones.

Inspira profundamente y reten el aire durante 7 segundos, después expira durante 8 y repite esta serie 3 veces. Esta respiración nos ancla con el presente y nos ayuda a calmar nuestra ansiedad, nos ayuda a clarificar pensamientos y nos aporta calma. En este momento, ya estás preparada para empezar el día.

TEN FUERZA DE VOLUNTAD.

Roma no se hizo en un día, por lo que nuestros sueños y objetivos tampoco los conseguiremos de la noche a la mañana. Ten presente que lo que, aunque suene a tópico, lo que merece la pena cuesta y es difícil de alcanzar. En vez de ver esto como un problema, disfruta del camino. Aprende a aprender de él, a ver los obstáculos como oportunidades. Piensa que cuanto más te sacrifiques por tu objetivo, más posibilidades tienes de llegar a él. El camino es el medio para llegar a ese destino que tanto quieres, agárrate a él para levantarte por la mañana con sueño, para estudiar cuando todos descansan, y para seguir luchando cuando otros han tirado la toalla.

Tu objetivo es tu gasolina, es la energía que te mueve. Ten fuerza de voluntad para sacrificarte por él. Tú puedes.

PRIORIZA.

Lo más difícil de este camino opositor es la renuncia. Es tener que decir que no a planes, a personas y a momentos que sabes que no se van a repetir, pero que no puedes vivir porque te puede alejar de tu plaza. Obviamente hay veces que hay que hacer concesiones, que debes de dejar a un lado el estudio por un problema mayor o un momento trascendental en tu vida o en el de tus seres queridos, pero NO OLVIDES que TÚ eres lo importante. Que debes aprender a decir que no a aquellos planes que te alejen de tu objetivo, que no sean extremadamente relevantes y visualiza la razón por la que estás priorizandote. Priorizando tu sueño, tu esfuerzo y tus ganas. Recuerda que el camino es un medio para un fin, y este fin después, cuando lo consigas, hará que TODO merezca y haya merecido la pena.

Sacrifícate hoy para disfrutar de tú éxito mañana.

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28 septiembre, 2020