Reflexiones de una opositora

Necesito salir de aquí.

Hace tiempo que no me paso por aquí, casi 3 meses, pero siendo sincera no estoy pasando un buen momento. Creo que a todos, en mayor o menor medida, el confinamiento nos ha afectado a nuestro estado anímico, ya sea por haber tenido familiares enfermos, por problemas laborales de nuestro entorno o simplemente por la preocupación generalizada por toda la situación tan surrealista que hemos vivido.

A mí, la verdad, es que al principio no me afectó en exceso. Los meses de marzo, abril y mayo fueron meses «normales». Cumplí objetivos y conseguí concentrarme contra todo pronóstico, ya que sí que me afectó el covid a nivel familiar por todos los problemas laborales que generó, pero, conseguí aislarme al no ver ni leer noticias. Conseguí no contagiarme de más nerviosismo y estrés y logré ir cumpliendo objetivos con calidad.

La cosa empezó a complicarse a principios de este mes… un día peté. Creo que el haber soportado tanta presión del entorno, por los problemas laborales que obviamente a mi me preocupaban también, el hecho de llevar tres meses encerrada en casa (porque claro… ni el día libre que era el único en el que yo salía a hacer vida, lo estaba teniendo) y la incertidumbre de no saber ni cuando o de qué manera podré desconectar en verano (ya no digo la convocatoria porque eso ni se huele), y por lo tanto no tener una meta a corto plazo… me apagaron. Y llevo desde entonces sin ánimo, ganas ni motivación, pero a la vez, sé que debo estudiar, me pongo a ello, me enfrento al día con ganas, pero me voy deshinchando poco a poco conforme pasan las horas… Salvo los cantes, no sé ni cómo, pero sin ganas, con apatía y desgana y sin seguridad en lo que he estudiado.

Ya son muchas semanas así y me pesa… siento que estoy perdiendo el tiempo, y que debo de estudiar mejor, pero es que mi cerebro no me deja… no se conecta. Cuando veo que entro en bucle y ya son las 18:30h paro de estudiar, pienso que mañana será otro día y cuando llega ese mañana, vuelve a suceder lo mismo…. Sé que necesito despejarme aunque sean 48h y estoy resistiendo hasta poder irme al apartamento, que es ahí donde podré descansar, porque la desconexión en mi casa ya no me vale…

Me acompaña la ansiedad, el agobio y el estrés, el llorar… dolor de cabeza constante, cansancio, agotamiento mental… y sobrellevar esto durante tantas semanas, siendo consciente de que las posibilidades de presentarme a más convocatorias (excepto la siguiente) son mínimas… me está matando. Porque siento que estoy haciéndolo todo fatal pero no sé cómo hacerlo.

Por eso no estoy demasiado activa, por eso no tengo consejos/recomendaciones que dar, porque yo misma los necesito como el comer… porque no estoy bien… y ya se me han acabado las herramientas y solo me queda una carta, la de marcharme un fin de semana para oxigenarme y hacer un reset real… necesito salir de aquí. Lo necesito con urgencia.