EL AHORA | Diario de una Opositora

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Probablemente nada de lo que os vaya a decir os parezca coherente, o mejor dicho, que tenga que ver con la oposición. Pero para mi tiene mucho significado.

Siempre he sido una persona impaciente, cuando me he propuesto algo he querido conseguirlo al momento; ya, y eso me ha traído en más de una ocasión mucho agobio y estrés, porque no todo se consigue de forma inmediata. En este tiempo opositando he aprendido, a base de varias hostias descomunales, que las cosas importantes como los buenos pucheros, se cocinan a fuego lento. Que más vale andar despacio pero segura, que correr y tropezar y romperte una pierna y que eso te retrase el triple.

En mi afán por conseguir una meta, siempre he pecado de ansiosa, cosa que me ha reportado ataques de ansiedad dignos de cualquier película de terror. Pero la situación ha cambiado. Simplemente hice click un día, sentada delante del mar. En aquel momento me di cuenta (y no desde el punto de vista teórico, sino del practico) que vivimos tan deprisa que no disfrutamos del camino. Sentí estar conduciendo a 180km/h sin poder detenerme en el paisaje… ¡Con lo que me gusta a mi mirar por la ventana! Y me dolió. La vida es un suspiro, pasa a la velocidad de la luz y nunca retrocede. No podemos caminar por ella como si nos ardieran las suelas de los pies, a saltos y trompicones. Hemos de pasearla… disfrutar los instantes más pequeños. Hemos de aprender a vivir en el AHORA. En el MOMENTO PRESENTE. Sin cuestionarlo todo tanto.

Decidí en ese instante; frenar. Pausarme. Tomar consciencia de ese momento, disfrutar la brisa, pararme a escuchar el sonido del mar, a la gente caminando hablando por el paseo marítimo, a los niños corriendo… Y me sentí viva. Viendo de nuevo, siendo consciente de mi entorno y ello me devolvió a la realidad.

Imagino que eso sucedió al enterarme de una noticia que me dejó helada, con la que entendí que quien manda es la vida. Que de repente llega y te pone un obstáculo monumental delante y te dice : “ahora te las apañas para saltarlo”  y nunca sabes cuando eso puede suceder. Lo importante es que cuando eso suceda, tu no sientas que llevas ropa en la mochila sin ponerte y que en realidad te encanta, o lo que es lo mismo, que hay cosas que no has hecho por vivir demasiado deprisa.

Bajo mi punto de vista, lo importante es dejarse llevar por los impulsos (dentro de una lógica, claro) pero si en un momento dado te apetece hablarle a esa persona; le hablas. Si te apetece irte a estudiar inglés al extranjero en tus vacaciones (y puedes económicamente claro está) pues reservas y te vas. Si te apetece aprender bailes de salón, salsa, bachata o macramé, justo en ese momento te pones a buscar un curso y te apuntas. En muchas ocasiones perdemos oportunidades brillantes de vivir experiencias enriquecedoras, simplemente por el hecho de darles mil vueltas y justo cuando nos hemos decidido, la oportunidad ya no existe. Si se alienan los planetas y todo está de frente; HAZLO. Sin más. Las cosas más bonitas surgen de la creación espontánea. De un montón de casualidades perfectas que generan ese instante único. Aprovéchalo. Vívelo como si no hubiera un mañana, porque quién sabe… quizá no lo haya. O quizá sí, y tu has podido vivir intensamente ese momento irrepetible.

Opositando, creo que es imprescindible tener esta filosofía. Disfrutar de los pequeños reductos de libertad que los libros y apuntes nos dejan. Dejarnos llevar por nuestros impulsos en esos días de fiesta, en esas horas de descanso. LO QUE NOS APETEZCA.  SIN MÁS.

Desde que me lo todo todo de esta manera, siento que la oposición no ha engullido mi vida. He vuelto a sentir que soy yo, no una persona que oposita sin más. Yo, que entre las muchas cosas que soy y las mil cosas que me apasionan, oposito para conseguir un sueño, sin olvidarme de vivir durante el trayecto.

Nos vemos en @ddunaopositora y ahora también en @little.instants donde os enseño esos momentos que a mi me dan la felicidad.