1 AÑO y MEDIO PELEANDO | Diario de una opositora

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18 meses o lo que es lo mismo, un año y medio opositando. Dicho así sé que suena a poco, porque en realidad un año y medio no es nada en una vida. Un año y medio solo son cerca de 545 días. Son dos navidades, dos semanas santas y un verano para mi… ¿Qué es eso? Nada ¿no? Pues discrepo, es una eternidad cuando tu vida se centra en 4 paredes durante 6 días a la semana, cuando el día de descanso transcurre irremediablemente pensando cómo será la siguiente semana de estudio, cuando has de rascar horas al reloj para poder tener algo de vida, hacer malabares para no descuidar a tu pareja y a la familia o amigos…

La dimensión del tiempo es variable bajo mi punto de vista. Cuando uno se divierte, este es caprichoso y se marcha volando, cuando uno no lo está pasando tan bien, se eterniza porque no quiere marcharse nunca. El tiempo va a la velocidad a la que nosotros hacemos que vaya. Por lo que para cada uno, un año y medio podrá ser mucho, poco o simplemente nada. Una mini-muesca en el vinilo de nuestra vida.

Para mí, es. Es lo suficiente. El tiempo necesario para darme cuenta de qué va esto. Para haberme tropezado, para enrabiarme, para deprimirme y también para sentir que voy a “petarlo”. Hay personas que critican que se dé una opinión de cómo se vive la oposición, llevando 1 año, medio años, dos meses… y creo sinceramente que no debería ser así. Todos y cada uno de nosotros vivimos este proceso de forma totalmente distinta y hemos de pasar por todas sus fases, como han pasado los demás. Hemos de vivirlo intensamente cuando toca, y decepcionarnos y desear dejalo cuando así lo sintamos. No se nos pueden cortar las alas, no se nos puede decir ” no puedes opinar porque no llevas nada”. Todos podemos opinar, y lo hacemos en base al camino que hemos recorrido. Unos más y otros menos, y tomaremos en más o menos consideración la opinión de otros en función de nuestro propio criterio, siendo conscientes de que no es lo mismo el punto de vista que da alguien que acaba de empezar, que quien lleva dos años o incluso cinco. Pero todas las opiniones, puntos de vista y formas de vivirlo, son absolutamente válidas y respetables. ¡Faltaría más que no se pudiera exponer un punto de vista personal!

En este año y medio he aprendido muchísimo. Me estoy conociendo cada día más y eso que pensaba que ya era imposible. Que ya me conocía porque me había tocado vivir situaciones muy graves, serias y determinantes, que me habían puesto todo lo aprueba que la vida te puede poner, pero no… sinceramente esto es mucho más grande y colosal de lo que yo imaginaba.

Cuando empecé era consciente de que sería difícil y de que tendría que pelearlo, pero pensaba que solo me pelearía con los apuntes, con las asignaturas y con las convocatorias. Nada más lejos de la realidad… también me toca pelear con mi estado de ánimo, con mis miedos, con las dudas y las inseguridades. Con las preguntas retóricas que me lanzo cada día para intentar continuar girando en esta noria. Con el pánico a fallar, a perder el tiempo y que nada de todo esto merezca la pena.

Lucho cada día con mil “yos”, con más de los que conocía que existían, y apenas con los apuntes, que de todos los temas que llevo ya en la mochila habré llorado de desesperación con menos de 10. Sí, tal cual. Y lo digo porque es la verdad. Lo peor de este camino para mi, estoy siendo yo misma. Mis ganas por conseguir mi objetivo, mi impaciencia, mi ansiedad por avanzar en la vida, son mis demonios, mis rivales más duros e insistentes, que no se cansan nunca de atacarme. Yo, y solamente yo, soy mi competencia. Y conmigo he de lidiar a diario y esto no lo habría imaginado hace año y medio cuando empecé.

De mi “yo” de ese septiembre de 2016 queda poco. La ilusión ha dejado paso a la desidia, o mejor dicho, al agotamiento. La fuerza se ha convertido en inercia, que es gracias a la que me muevo, y solamente a días, en instantes ínfimos, me impulso lo suficiente para seguir. En esos momentos que encuentro para reencontrarme conmigo misma y mi entorno, donde me apoyan, me aníman y me dicen que yo podré con esto y con lo que haga falta. En esa fracción de segundo es donde yo empujo y vuelvo a coger esa inercia que me permite continuar.

Sé que esto no es nada, que queda mucho, y que cuando lea esta entrada dentro de otro año y medio pensaré: ” aaiii amiga… no sabías lo que te esperaba…” pero me da igual. La vida es avanzar, es aprender, es ir evolucionando conforme vas caminando, así que a día de hoy lo veo de este modo, y ya veremos cómo lo veré dentro de dos años, tres o cinco. Mientras tanto hay que continuar luchando por todas las razones que me trajeron hasta aquí. Por todos los motivos que anoté en mi columna de PROS cuando tomé la decisión de empezar esta oposición. Por mí. Porque nunca he dejado nada a medias y esto no será lo primero.

Os deseo mucho ánimo, fuerza, coraje y valentía. Porque son los ingredientes que yo pienso que se necesitan para no desfallecer en este camino.

¡Hasta el próximo blog!

pd: si queréis saber cómo viví mi primer año opositando, os dejo en elnace a mi libro AQUÍ