Vive por impulsos

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Nuestra vida está programada hasta el último segundo del día. Extrapolamos nuestras 24 horas, a un papel. Planificamos el tiempo que le vamos a dedicar al estudio, a dormir, a comer, a las  tareas de casa, a desconectar. Medimos los tiempos de forma obsesiva para ser más productivos, para que el tiempo cunda al 200%. No queda nada a la improvisación. Pero esto nos pasa factura. Sí, en ese momento en que olvidamos cómo se disfruta del tiempo libre, cuando sentimos que si no tenemos mil planes para ese día de fiesta, estamos desperdiciando el día. El problema llega cuando programamos el tiempo de esas 24 horas de descanso que se nos permite a la semana. Nos olvidamos de disfrutar. De relajarnos sin pensar qué estudiaremos mañana. ¡Joder no somos máquinas! Pero lo pretendemos. Necesitamos controlar nuestra vida hasta el más mínimo detalle, que nada salga de esa cuadricula que hemos creado en la que plasmamos nuestra vida, si, porque la vida es eso que transcurre mientras nosotros nos obsesionamos, mientras nos “PRE-OCUPAMOS” en que sucederá mañana, en cumplir con todo olvidándonos de cumplir con nosotros primero. NO vivimos. Nos dejamos llevar entre las páginas de nuestros calendarios y organizadores, rellenamos sus huecos con obligaciones y metas, pero nos olvidamos de nosotros mismos. De hacer aquello que queremos cuando lo necesitamos, porque no podemos, porque estamos aquí para conseguir algo mayor.

Pero ese afán de superación, de exigencia y control constante no puede empañar nuestras ganas de ilusionarnos, de vivir, de exprimir los segundos, en el momento en el que tenemos tiempo. Hemos de disfrutar de esos pequeños oasis de desconexión, SIN organizarnos el tiempo libre. Simplemente viviéndolo. Moviéndonos por impulsos,  y aunque a veces pueda sonar mal, siendo egoístas, haciendo lo que nos apetezca, sin controlar el tiempo. Simplemente sintiéndolo.

Yo me he propuesto cumplirlo, acostumbrarme a moverme por impulsos cuando tenga mi espacio, a no organizarme la libertad, simplemente vivirla.

 

¡Nos vemos en el próximo blog!

pd: más reflexiones de este tipo, en el libro. Os dejo enlace aquí.