Difícil.

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Hola a todos. Hoy os traigo una entrada distinta. Una entrada que salió de esa zona del estómago que tanto nos habla. Justo en un momento de agobio. En un momento de desesperación. La escribí porque lo necesitaba. Lo sentí así. He de deciros que estoy bien, que ya se ha ido el pajarraco negro de mi cabeza. Hoy empiezo nueva asignatura, estoy con ganas, motivada, contenta, feliz. El cante de ayer fue genial, me sentí válida, cómoda, que lo que había hecho daba sus frutos. Pero no por eso voy a dejar de publicar esta entrada, porque como os digo en mi libro; la oposición es un viaje en una noria, y cada día es distinto, cada momento es diferente. Hoy estamos arriba y a las horas a bajo, y hay que aprender a lidiar con ello. Por eso a veces también va bien expresar la parte menos bonita de esto.

“Creo que estoy en un punto raro y a la vez peligroso. Un momento en el que no siento que tenga la motivación suficiente para el sacrificio que este camino requiere. Cuando en tu vida personal has hecho mil sacrificios, duros, difíciles y extremadamente jodidos que te han marcado para mal (y era inevitable que los hicieras) llega un momento en el que te planteas si es lógico que te sitúes en una situación que te va a suponer un sufrimiento inevitable, de forma voluntaria.

Hablo de “sufrimiento inevitable”, porque aunque opositar tiene mil cosas buenas, también tiene mil cosas malas (que no hace falta que diga ahora pero que todos sabemos cuales son). Estoy en ese momento en el que siento apatía, me despierto a media noche con taquicardias (habiéndome ido a dormir muy relajada y tranquila), me despisto con cualquier mosca bailarina que pasa a mi lado, y aunque me obligo, visualizo mi objetivo e intento hacerlo lo mejor posible cada día, siento que no me cunde todo o que debería. Aunque los cantes en el preparador salgan bien, no me siento con fuerzas ni ganas, y aunque doy todo lo que puedo, no sé si es suficiente y  a veces me pregunto si es que, quizá, yo no puedo dar todo lo que se debe dar.

Muchxs me escribís preguntándome formulas para motivarse, y como veis y siempre os digo, yo no la tengo. Y de verdad… no hay día que no me despierte con ganas de que sea épico, pero conforme va transcurriendo el día la fuerza se me escapa y no puedo retenerla. Y llego a la noche con la sensación de que no he funcionado como debería de haberlo hecho.

Decía al principio, que el punto en el que me encuentro es peligroso, porque de verdad… creo que si se alarga esta sensación de hastío, apatía, desgana y escasa motivación, puedo tomar decisiones de las que después me arrepienta  y eso no quiero que suceda, porque sé que quiero ser Juez, sé que quiero aportar mi granito de arena para una sociedad más justa, más proporcional y libre… sé que profesionalmente seré buena (está mal decirlo pero lo creo de verdad) pero el camino hasta llegar a ese punto, a día de hoy se me está haciendo cuesta arriba, y os diré que lo que me carga de fuerzas muchas veces, es compartir mi día a día con vosotros por instagram. Siento que he de motivar y así también me obligo a motivarme a mi misma, aunque con el paso de las horas todo decaiga un poco.

La verdad es que no tenía intención de hablar de esto por aquí, pero era necesario. Que no todo es postureo, que también hay miedos y dudas y que verbalizarlas suele ir bien para entenderlas mejor. Darles entidad y saber por donde atacarlas para vencerlas.

Espero no haber sido demasiado negativa, pero hay días de todo y hoy es como me siento.”

Mil gracias por estar ahí.  Nos leemos en el próximo blog.

Podéis seguirme en instagram como @ddunaopositora.