Mi primer año estudiando una oposición “Opositando que es gerundio”

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” […] me alegro de que te haya traído hasta aquí. Donde simplemente pretendo dejar constancia de lo que ha sido para mi el primer año opositando. Lo que he sentido, como lo he vivido e incluso como he tenido que enfrentarme a situaciones para las que yo no estaba preparada o acostumbrada, porque jamás había opositado ni conocía lo que me iba a deparar este mundo.  Sea como sea, espero que con este relato puedas hacerte una idea más concreta de lo que supone estudiar una oposición, o al menos, de lo que me ha supuesto a mi.[…]

Con estas lineas empieza el pequeño libro donde explico cómo he vivido mi primer año opositando. Una recopilación de mis sentimientos, de los miedos y de las dudas que han ido avalanzándose sobre mi durante los 12 primeros meses. Cuando empecé a opositar, decidí ir escribiendo un diario donde iba desahogándome. Expresando lo que sentía en cada momento, porque no quería olvidarlo nunca. Al llegar al primer año en este camino, muchos fueron quienes me dijeron que estaría bien recoger todas esas vivencias en un pequeño libro a modo de ejemplo, una ventana abierta a una de las tantas realidades opositoras. Y me lancé a la piscina, sin más intención que explicar cómo me sentí yo, qué miedos tuve y como los resolví. Para aquellos que os lo preguntéis; NO ES UNA GUIA. No doy consejos prácticos porque no puedo darlos, ni llevando año y medio ni llevando cinco años. Creo que todos tenemos una forma y unas herramientas, válidas, para enfrentarnos a los miedos e inseguridades, y cada uno de nosotros con el paso del tiempo adquirimos unas y deshechamos otras, vamos evolucionando. Nos servirá un sistema, o un método de estudio distinto. Cualquiera será válido, lo importante es que sea válido para ti. Por eso te digo, que no te daré consejos, solamente te explico como me he ido enfrentando yo a esta nueva vida.

 “Cada cante era una odisea, temblaba, iba insegura y con el convencimiento de que iba a patinar de forma catastrófica.”

Tal cual. Porque los inicios no son fáciles y porque las dudas y nuestras peores pesadillas nos dominan. Os explico como he ido evolucionando en la gestión de los nervios y la inseguridad, que empezó bastante mal como podéis deducir en estás lineas. Al final, “Opositando que es gerundio“, ha sido el espacio donde poder ser sincera y hablar sin pudor de todo aquello que me preocupaba. De esos días en los que me planteaba abandonar y como me sentía al respecto. Unas páginas que me han servido como terapia donde exponer mis avances emocionales y así darme cuenta de que el camino recorrido aun siendo corto, ha servido para algo.

“Podemos hablar entones de que fui consciente entonces de que estaba montada en un NORIA EMOCIONAL. Exactamente… el proceso de la oposición nos cambia la vida, nos la trastoca de arriba a bajo. Dejamos de lado nuestra rutina habitual, nuestra libertad, nuestros hobbies (porque no tenemos tanto tiempo como antes) para dedicarnos a algo mayor, a luchar por un sueño, que no sabes si conseguirás.”

Porque es exactamente así como me siento a día de hoy. Subida a una noria que no deja de girar mientras yo intento no marearme. Porque todo, en mi caso, son altibajos, hay días que siento que estoy en la cresta de la ola y todo me sale genial y otros en los que no doy pie con bola. Tal cual. Y quería explicaroslo. Porque creo que es importante. Porque para mi esta es la realidad que a veces uno desconoce. Opositar tiene mil cosas buenas: luchas por tu sueño, aprendes más sobre ti y tus capacidades, te conoces a ti mismo, te hacer fuerte, y cuando lo consigues (imagino) debes de sentir que has coronado el Everest, que eres el Rey o Reina del mundo, y supongo que no debe haber nada más grande que eso, después de haber sufrido el proceso de una oposición. Pero aunque haya cosas buenas, hay que ser conscientes de que NO será fácil y de que cuando creamos que está todo controlado, volverá a aparecer algo que nos desmontará el chiringuito y deberemos rehacerlo y seguir aprendiendo de nosotros mismos.

Estas son las conclusiones a las que yo he llegado, que seguramente serán distintas cuando termine de opositar, y a las que mañana quizá les encuentres un sentido nuevo. Porque el proceso está vivo. No para nunca de evolucionar y de avanzar. Lo que recoge este libro solo es una muestra de 12 meses, que no son nada comparados con todos los que quedan por delante, pero es mi muestra. Lo que yo viví.

Espero que quien lo lea, pueda sentirse identificado en algún aspecto, al final no somos tan diferentes: ¡SOMOS OPOSITORES!

¡Gracias por estar ahí! Si os interesa, aquí os dejo el enlace -> Enlace libro