Estudiar en navidad

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” Cuando termines la carrera podrás disfrutar de las navidades. Piensa que es tu última navidad estudiando.”

¿Cuántos de nosotrxs hemos escuchado esta frase? Creo que demasiados, y tiene lógica. La gente relaciona el estudio con la carrera universitaria o masters como mucho, y piensan que en cuanto termines esta etapa serás libre; ¡JÁ!

Nada más lejos de la realidad. Todos aquellos que decidimos embarcarnos en esto de opositar, sabemos que tendremos que hacer malabares para compaginar nuestra obligación con la celebración de las fiestas. Una locura, para qué engañarnos.

Esta ha sido mi segunda navidad opositando y os puedo decir que ha sido infinitamente más dura que la anterior.  El año pasado estaba inmersa en el repaso de Penal General (ya es sabido por todos que me apasiona) y por lo tanto no me costó absolutamente nada repasar 15 temas en esos días. ¿Cómo lo hice? La semana de nochebuena y navidad solo canté el jueves, que si no recuerdo mal era 30 de diciembre. A ese día tuve que llevar los últimos 15 temas de penal general. Lo que hice fue; 5 el día de nochebuena, 5 el 27 de diciembre y 5 el 28. Como me sobraron 2 días, volví a dividir los 15 temas, esta vez en dos bloques, y el 29 repasé 8 temas (4 por la mañana y 4 por la tarde) y el 30 (madrugué algo más) y repasé los 7 que me quedaban por la mañana, hasta las 14h y a media tarde me fui al preparador. Evidentemente, siendo que esta asignatura la había hecho por segunda vez hacía un mes escaso, este repaso no me costó absolutamente nada, y me permitió que tanto el día 25 como el 26 (que en cataluña es fiesta) pudiera celebrarlos tranquilamente. ¡Fue un gustazo! E ingenua de mi pensé que este año sería igual.

Para empezar los días festivos han caído diferente (24 domingo, 25 lunes, 26 martes). El viernes y el sábados anteriores (22 y 23) me cundió bastante pero solo pude repasar 8 temas de civil porque eran bastante extensos y quería hacerlos bien desde el principio, pero…. la cosa empezó a complicarse. El 24 me lo tomé de fiesta porque tenía que ultimar regalos, pero el 25 madrugué (habiendo trasnochado) para leerme los temas de los dos días anteriores. Empecé a sentir que los virus se apoderaban de mi, pero con ibuprofeno los mantuve a raya. A partir de las 14h de la tarde ya no estudié nada porque tenía comida familiar y el 26, que me levanté toda animosa para darle bien al estudio, conforme iba pasando la mañana sentía un embotamiento importante… la concentración empezó a desaparecer. El caos más absoluto llegó el 27, cuando me desperté, me senté en mi escritorio y a los 10 minutos empecé con un maratón de vómitos que duró hasta las 17h de la tarde, hora en la que ya no me quedaba de nada en el cuerpo y dejé de vomitar, eso si… era una basura humana imposible de retener, leer, ni de mantener los ojos abiertos…

Me presenté de esta guisa el 28 a las 11 de la mañana en el preparador, con la férrea sensación de que iba a ser un absoluto desastre. No vamos a ir con tonterías, pero sorprendentemente la cosa fue mejor de lo esperado. Mi di cuenta de que lo trabajado este último año sirve para mucho, para tanto como para recuperar de mi memoria el tema que me había tocado y poder salvarlo.

Al final hay que ser realistas, si no se puede no se puede. Que no somos máquinas, que a veces pinchamos y se bajan nuestras defensas, que también tenemos derecho a disfrutar de la familia. Yo lo que hago es estudiar por las mañanas antes de las comidas familiares de rigor, aunque haga menos temas que de costumbre, al menos no pierdo el ritmo y puedo llegar a todo; estudiar y estar con la familia. Es la única manera que tengo para poder cumplir, a no ser que como este año, algo se apodere de mi y me impida estudiar cómodamente. La verdad es que os estoy escribiendo estas lineas y sigo sin estar bien, sigo con ganas de vomitar, tengo dos días para estudiar los temas de este jueves… y mi cuerpo no tira.

Veremos como sale, pero lo que hay que pensar es que estas fechas son complicadas, que cambiar nuestra rutina nos afecta enormemente y que debemos hacer hasta donde podamos. Fustigarnos por querer hacer más no nos servirá de nada.

Muchísimo ánimo familia. Somos unos valientes, no lo olvidéis nunca.