La gestión de los nervios | diario de una opositora

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Uno de los problemas al  que nos  enfrentamos quienes opositamos (y mucha más gente claro está) son los nervios. Sí, esa sensación de Boca seca, sudor, escalofríos, tartamudeo, vacilación, movimientos intestinales…todos estos fenómenos nos resultan familiares  cuando nos enfrentamos a una situación que nos provoca una elevada tensión emocional. Y es que casi todos hemos tenido un examen en el que nos jugábamos algo importante, una exposición en público, una cita con alguien que nos interesa o un examen médico. Cuando el resultado nos preocupa, los nervios se apuntan a la fiesta. ¿ Y qué sucede? Que en muchas ocasiones nos quedamos sin habla, olvidamos lo que hemos estudiado, nos bloqueamos y no sabemos reaccionar. ¿Qué podemos hacer?

1. Técnicas de relajación

Usar técnicas adecuadas y que nos permitan controlar la respiración y la tensión y distensión muscular como la archiconocida relajación muscular progresiva de Jacobson,  Yoga… Buscar un espacio y tiempo para nosotros antes de ese momento que nos produce nervios y estrés.

2. Mindfulness o meditación

El mindfulness o la meditación nos ayudan a conectar con el presente, con nuestro yo. Podemos aprender con ello a relativizar las cosas y concentrarnos en lo importante mediante evocación de imágenes relajantes, musica idonea para esta actividad…

3. Técnica de las autoinstrucciones

“No soy capaz de hacerlo” o “me voy a quedar en blanco” , la reiteración del NO.  Durante una etapa de mi vida necesité que un profesional me ayudara a entender que muchos de los problemas venían generados por mi negatividad, que repetirme «no puedo», «no sé»… solo incrementaba esa vertiente negativa y contraria de mi misma, haciéndome creer que realmente «NO PODÍA HACERLO» Esto es completamente perjudicial, ya que nuestras expectativas sobre nuestra propia actuación pueden modificar tanto nuestro comportamiento final en la dirección que pensábamos.

Es por esta razón que llevo años visualizándome, haciendo ejercicios basados en pensamientos positivos, imaginándome consiguiendo ese objetivo, de manera que esa visión optimista nos ayudan a lograr la meta.

4. Exponte a la situación y evita la evitación

Enfrentarnos a la situación que nos da miedo o nos genera nervios, ya que sino, no podremos superarla y los nervios irán en aumento progresivamente,

5. Usa algún objeto al que pasarle la tensión.

Esto os puede sonar extraño, pero está probado que muchos de los grandes oradores de la historia tenían entre sus manos; clips, pinzas, gomas… algo pequeño y moldeable que vas tocando mientras estás exponiendo oralmente, evidentemente sin que nadie repare en ello. Y he de confesaros que estos últimos cantes (visitas al preparador, para quienes no sepáis qué es, donde expongo oralmente un tema) he «jugueteado» con una goma del pelo, las manos siempre las tengo debajo de la mesa, para mostrar una postura estática y nunca hago movimientos con ellas porque por lo que me dijeron no suele estar bien visto por parte del tribunal, así que tengo mi goma entre las manos, dentro de una de ellas y la voy tocando sin que se note.  Esto empecé hacerlo sin darme cuenta y os prometo que en esos cantes mis nervios han fluido de forma fácil y sin bloquearme.

Después de esta lista de métodos os contaré el mío. Después de un año y dos meses estudiando una oposición, me he dado cuenta de que mi mayor enemigo he sido yo misma y la tensión que me iba generando cada vez que iba al preparador. ¿Porqué? Ya os he dicho varias veces que soy extremadamente exigente y eso suele jugar en mi contra, y por lo tanto hasta justo el momento de irme de casa, yo repasaba y repasaba, cargándome de tensión y nervios. Por lo tanto, llegaba al preparador hecha una maraca. Desde hace unas semanas eso ya no es así; he empezado a hacer sesiones de fisioterapia los lunes y justo es antes de las 18h de la tarde, hora a la que me voy. Por esta razón no me da tiempo a  repasar. Llego al preparador y estoy tan relajada después de la sesión que solo siento los nervios propios del momento y de querer hacerlo bien, pero no se acumulan con tensión previa. Así que todo fluye cómodamente entre mi yo y la goma de pelo que me da por tocar mientras expongo. Al ver los resultados de estos últimos lunes decidí que los jueves también debía buscar el sistema para relajarme antes de salir de casa. Así que tomé la decisión de NO REPASAR nada 1 hora antes de irme al preparador, solo tumbarme en el sofá, sin televisión ni nada, solo yo relajada y con difusor de aceites esenciales, usando en este caso el de lavanda (si os interesa este tema ya os haré una entrada más adelante). Al hacer este pequeño ritual los jueves gestiono mucho mejor la tensión. Fluye todo sin mayor problema que la tensión propia del momento, la necesaria  que he de sentir. Y esto sin quitar que siempre antes de irme a la cama me visualizo consiguiendo mi meta.

Así que bajo mi experiencia os diré que atosigarnos hasta el último momento no es bueno. Nos genera dudas, nervios, tensión… nos carga negativamente. Llegan los bloqueos. Llega el malestar general y no podemos brillar como deberíamos después de haber trabajado tanto.

Por esto yo me doy una hora de relax antes de irme al preparador, un rato para mi y para nada más.

Buscad vuestro momento para canalizar los nervios y la tensión. Todo será más cómodo.

Espero que os haya servido un poquito esta entrada. ¡Mucho ánimo valientes!